ESTRÉS POSTRAUMÁTICO
Este síndrome puede aparecer en una persona tras haber estado expuesto de manera violenta a una situación relacionada con la muerte, con una lesión grave o con violencia sexual. Por ejemplo haber vivido personalmente o muy de cerca un acto terrorista, una guerra, un desastre natural, ser víctima de violencia de género, maltrato infantil, un atraco con violencia en la calle o un accidente.
Estas situaciones han podido darse en la propia persona, o haberlo vivido de manera presencial, también puede haberle ocurrido a un familiar cercano u otra persona importante para nosotros.
Posteriormente a esta vivencia violenta aparecen recuerdos angustiosos de manera repetida, pesadillas, malestar psicológico intenso al exponerse a factores internos o externos que recuerden el suceso, incluso reacciones fisiológicas parecidas a las desarrolladas en el momento violento.
Algunos síntomas:
- Incapacidad para recordar algún aspecto importante de suceso traumático.
- Pérdida de confianza en uno mismo o en el mundo que le rodea. “No puedo confiar en nadie” “El mundo es muy peligroso” “Tengo los nervios destrozados”
- Percepción distorsionada de la causa del suceso.
- Estado emocional negativo persistente.
- Disminución importante del interés o la participación en actividades significativas.
- Incapacidad persistente para experimentar emociones positivas. (felicidad, satisfacción o sentimientos amorosos)
- Comportamiento irritable y arrebatos de furia.
- Respuestas exageradas de sobresalto.
- Hipervigilancia.
- Problemas de concentración.
- Alteraciones del sueño.
- Consumo de alcohol u otro tipo de drogas.
Si estos síntomas se mantienen en el tiempo e interfieren en el desarrollo de la vida cotidiana, es importante consultar con un profesional.
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